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La situación en las instalaciones del Hotel Doral Beach, el cual está siendo remodelado por sus dueños para convertirlo en residencia, se ha agravado en las últimas horas.
Los propietarios están desesperados, porque continúan llegando personas con pancartas que dicen "Sí a la reforma constitucional" a ocupar las villas, y ningún organismo de seguridad del Estado ha actuado, pues gran parte de los ocupantes ilegales son policías del Municipio Sotillo de Anzoátegui y funcionarios públicos.
En la noche del martes se vivieron momentos de tensión, porque entre los grupos hubo enfrentamientos con armas de fuego. La razón es que el lugar se convirtió en tierra de nadie y los invasores se pelean para ocupar las mejores villas.
"Se desalojan unos con otros, porque quieren instalarse en los apartamentos que están en mejores condiciones", destacó Luigi Fiore, uno de los propietarios.
Aunque suene paradójico, Fiore, quien habita en el conjunto, dio gracias a Dios porque está en el lado de los invasores pacíficos, quienes lo defendieron durante el enfrentamiento. "Este grupo respeta a las personas que muestran su documento de propiedad".
Carlos Pérez, trabajador del conjunto, destacó que se han dado varios hechos de violencia. Desde hace días no pueden entrar a las oficinas, "que ya fueron desmanteladas; por el lado de la playa se llevaron en lanchas las computadoras, televisores y gran parte de lo que se había comprado para la remodelación de las villas".
En la actualidad, algunos propietarios viven en el lugar y otros hacen esfuerzos por cancelar las cuotas para refracción. "No soy rica, como dicen los invasores. Soy dueña de una villa porque estoy pagando un crédito y deseo vivir allí con mi familia", dijo Carmen Di Martino. |
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